viernes, 11 de marzo de 2016

Capítulo IX: Niurka, la transformadora

- ¿Quién eres? – preguntó el capitán con voz ronca e imponente, cruzándose los brazos e irguiéndose para verse por sobre la chica.

- Niurka, la transformadora.

La chica era de rasgos toscos pero armónicos. Su cabello perfectamente negro estaba sujeto con un peine estilo asiático enganchado por debajo. Su piel, morena, contrastaba con su capa de piel que era perfectamente blanca. Tapaba por completo su cuerpo, sólo dejaba ver sus botas cuando daba algunos pasos, que eran negras brillantes similares a las de mujeres con clase. Hablaba con acento extraño, como si su idioma se hablara con una papa en la boca dándole un aroma gitanesco.

- Jamás escuché hablar de ti, Niurka la transformadora.

- Dudo que el capitán cuervo haya escuchado de alguien de tierra firme. Sobre todo de Usura. – Algunos hombres sorprendidos hablaban por lo bajo, Eliot levantó una ceja ante tal atrevimiento.

- Cuida tus palabras, bruja.

- Es usted quien debería tener cuidado. ¿No quiere mis aceites? – La mujer levantó una botella con aceite morado. Tenía un aspecto horrible. – Sólo hasta Drachenkel.

Los hombres miraron al capitán sorprendido. Al parecer no era normal que alguien le hablara de esa forma a Eliot. El capitán pareció examinar lo que le hablaba la mujer, así como su aspecto.

- Aceptaré sólo con una condición. – Eliot se acercó lentamente.

- No creo que esté hablando con la persona correcta para hablar de condiciones.

- No creo que esté en el lugar, ni con la gente para no aceptar.

Eliot sonrió macabramente, sus ojos se sombrearon y los hombres parecieron acercarse por un instante. La mujer tragó saliva, su rostro lucía igual de seguro que antes, pero su cuerpo pareció ponerse tenso y demostró su nerviosismo. Aferró el aceite con más fuerza.

- Cuál es la condición. – la mujer trataba de mantenerse estoica.

- Si nos atacan, usted nos coopera. – La joven lo miró con aires de grandeza, comenzó a abrir la boca pero Eliot la interrumpió – De no cooperar, debe tomar en cuenta que su vida también entra en juego. Después de todo, - el hombre pasó uno de sus dedos por la capa cerca del cuello – usted está en un barco pirata.

- Condición aceptada. – Dijo la chica algo asustada e incómoda. – Sin embargo, - interrumpió a Eliot que le había extendido la mano – la botella será entregada cuando llegue a mi destino.

- Vuelvan a sus posiciones. – Dijo Eliot con una sonrisa apática.
 Los hombres volvieron a sus lugares de trabajo, y Eliot dándole la espalda a Niurka se alejó.

- ¿Quién es ella? – preguntó Oliver a Khala cuando nadie podía escucharlos.

- Niurka, una conocida sanadora de Usura. No sé si es la mejor, pero Eliot mandó a llamarla a ella.

- Pero se ve bastante joven.

- Lo es. Creo que incluso es menor que nosotros.

Oliver estaba sorprendido. Esa chica era bastante joven y existía la posibilidad de que fuera menor a catorce años. No entendía como una chica de esa edad fuera una sanadora famosa, eso le hacía pensar a Oliver que había malgastado su vida hasta ahora.

- Espera. – Khala miró a Oliver quien la detuvo tomándole un brazo.

- Eliot dijo que no había escuchado hablar de ella. ¿Cómo es posible que la haya mandado a buscar?

- En realidad quería a la sanadora más conocida en Magiyakozhi, y llegamos a ella gracias a una anciana en el bar. Al parecer es nieta de alguna bruja famosa o algo.

- ¿Y dónde vamos ahora?

- A Drachenkel, capital y puerto principal de Mitgar. Debemos devolvernos unos kilómetros.

- ¿Dónde nos atacaron?

- Los barcos de castilla estaban más abajo, cerca de Qulu. Es probable que lleguemos por Mitgar, dudo que Eliot quiera devolverse otra vez.

- ¿Cuál es el último destino? Eliot nunca lo ha mencionado.

- Si lo ha hecho. Nunca contigo presente.

- ¿Y?

- Vamos a Vodace.

Khala frunció el ceño con una sonrisa. Le llamaba la atención que el chico tuviera tanto interés en los planes del capitán, pero le perturbaba que siempre fuera a ella a quién le preguntara las cosas.

El cielo comenzó a nublarse, como si una fuerte tormenta fuera a comenzar en pocos minutos.

- Pregúntale a Eliot que haremos en caso de tormenta. – preguntó Khala quien iba subiendo al mástil.

Oliver hizo caso y se encaminó al despacho del capitán. Cuando abrió la puerta, Camille iba con un par de botellas desde el subterráneo a su habitación, y saludó al muchacho con un movimiento de cabeza y una amistosa sonrisa. El chico se lo devolvió, pero siguió caminando sin prestarle mayor atención al inquilino.

- ¿Capitán?

- Pasa, Oliver. Dime.

- Khala dice que se aproxima una tormenta, ¿cómo procedemos? - Eliot se levantó de su escritorio y miró por la ventana.

- Que avance sólo hasta el primer pueblo. Ahí nos quedaremos una noche.

- Está bien.

- Oliver espera. – Oliver se detuvo ante la puerta por donde había pensado en salir. 
- Siéntate, por favor.  – el muchacho hizo caso.

El capitán se acercó a los sillones y se sentó junto a él.

- Nos devolveremos por donde vinimos.

- Khala ya me había comentado algo.

- Lo asumí, pero yo te lo estoy confirmando. ¿Sabes cuál es nuestro objetivo?

- Vodace.

- Así es. – El capitán juntó sus manos frente a su cara – Debes saber que es una tierra peligrosa, Oliver.

- Ya me lo había comentado.

- Necesito que ahora comiences a entrenar más duro, y te prepares para la guerra que pronto comenzará.

- ¿Guerra? ¿Planea pelear en una guerra?

- Es sólo figurativo. Pero con las personas a las que nos enfrentaremos, lo será por poco a una real.

Oliver lo miró con algo de miedo en sus ojos, pero el chico totalmente consciente que no podía dar paso atrás, y asumió las consecuencias.

- ¿Qué pasará con Niurka, capitán?

- Que duerma en el establo. Le pasa por desafiarme. – Oliver lo quedó mirando – Puedes retirarte.

El chico se levantó y se dirigió nuevamente a la borda para hablar con Khala. Brawl estaba hablando con Niurka, quien sonreía. La chica no parecía ser tan amenazadora como lo había sido con Eliot, de seguro lo había hecho para que no la bajaran del barco o la atacaran.

- ¿Cómo te fue? – Khala saltó de un mástil para caer al lado de Oliver.

- Dijo que paráramos en el siguiente pueblo y ahí pasáramos la noche.

- Está bien.

Ya había salido viento y el ambiente se había vuelto frío. Oliver comenzó a sentir frío y se decidió poner la capa que le había heredado su padre. Al momento de sostenerla con ambas manos antes de ponérsela, se dio cuenta que era bastante parecida a la que usaba Niurka. El muchacho se la posó en los hombros y se decidió por volver a la borda.

Cuando abrió la puerta, se dio cuenta que Niurka y Khala estaban apoyadas en los barriles al lado de la puerta. Niurka estaba sonriendo y Khala contando una anécdota del barco. La chica miró la capa de Oliver, lo miró a los ojos con el ceño fruncido y palideció.

- ¿Qué haces tú con eso? – Niurka se había levantado y parecía que le quería dar un golpe a Oliver.

- ¿A qué te refieres? – Oliver abrió inmensamente los ojos, Khala estaba estupefacta.

- ¿Cómo que a qué te refieres? – Niurka ahora estaba roja de ira – Esa capa no debe ser llevada por cualquiera.

- ¿La capa? – Oliver no entendía nada y no sabía que decir – Es de mi padre.

La chica se detuvo en seco y lo miró atentamente. Bajó su mano y no dejó de mirarlo con asco.

- ¿Tu padre era de Usura?

- No, de Avalon como yo.

- Un avalonés no tiene el honor para llevar esa capa.

La chica se acercó con la rabia plasmada en la cara y los puños cerrados. Oliver estaba desprotegido, su espada estaba en la habitación y ya había oído que aquella chica era una bruja, eso le aterraba.

De pronto y como si todo hubiera sido planeado, Rowen dio un fuerte graznido, voló donde estaba la cabeza de Niurka quien por suerte bajo la cabeza al verlo de reojo, y se posó en el hombro izquierdo de Oliver.

La chica lo miró extrañada. Khala más atrás no entendía la reacción de Niurka, quien estaba estupefacta.

- Chii… - Oliver la miró fijamente - ¿Cómo obtuviste eso? – Ahora lucía más calmada.

- Es cierto lo que decía, Niurka. – Khala se acercó y los trató de encaminar hasta el pasillo.

Khala abrió la puerta, y junto a Niurka y Oliver entraron al pasillo y se dirigieron a la habitación del chico.

- Pero…

- Aguarda. – interrumpió Khala mientras cerraba la puerta de la habitación.

Oliver estaba extrañado, y Niurka la miraba con el ceño fruncido. Cuando Khala se dio vuelta, miró a Oliver con vehemencia.

- ¿Quién te dio esa capa? – Khala parecía nerviosa.

- Fue mi padre, ya lo dije.

- ¿Cómo se llama tu padre? – Niurka.

- Edmund. – las chicas se quedaron quietas un momento examinando la información que recibían.

- Edmund de Avalon. – Niurka pensativa pasaba su dedo índice por el labio.

- ¿Lo conoces? – preguntó Oliver.

- Me suena conocido. – Oliver miraba sorprendido a la chica.

- No puedes haber conocido a mi padre.

- ¿Por qué lo dices? – Khala se sentó en la cama luego de decir eso.

- Peleó en la…

- En la batalla de Usura. – Niurka lo había interrumpido – Lo sé porque mis abuelos estuvieron ahí. Esa no es una simple capa de Usura.

- ¿Qué tienen de especial esas capas? – Khala parecía confundida.

- En Usura no muchos magos tienen la habilidad de transformarse en algo.

- ¿Algo así como transformarse en animal? – Khala parecía interesarse en el tema.

- Correcto.

- No sabía que conocías de estos temas, Khala. – a Oliver le hizo gracia.

- No eres el único que lee, idiota.  – dijo Khala mostrando el libro que el chico tenía en su cama.

- Usamos las pieles para evocar el alma del animal que sacrificamos, y nos transformamos en él.

Los chicos, Khala y Oliver, se miraron estupefactos. Jamás pensaron que Usura pudiera realizar ese tipo de encantamientos, pero Khala más que sorprendida se mostraba nerviosa.


- Lo más sorprendente, - Niurka trató de romper el hielo – es que mi abuelo siempre contó sobre un hombre llamado Edmund de Avalon le salvó la vida. – Oliver sorprendido, patidifuso sintió como el peso se le iba a las rodillas. Aquella chica tenía una historia familiar que se relacionaba de alguna u otra forma con ella. – Y en recompensa…mi abuelo le entregó su capa.

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